viernes, 15 de marzo de 2019

Preparando la actividad de la lectura "Cruce de Mundos"

Tras la lectura del libro "Cruce de Mundos", dispusimos la realización de una actividad que resumiera todo el argumento del libro.
Varias fueron las ideas barajadas y al final nos decidimos por interpretar unos pasajes que plasmaran un poquito la historia central de la novela.

Para ello elaboramos un pequeño teatrillo, que representaríamos en la casa de la cultura.
Tras la decisión. convoqué a los dos grupos para conocer la confirmación de  las lectoras decididas.
Once personas se apuntaron al teatrillo y con once personajes realizamos un diálogo que, aunque corto, daría para más de un ensayo.
CRUCE DE MUNDOS (Breve reseña teatral)


NARRADORA: Hace muchos muchos años, en el continente euroasiático vivían pueblos muy distintos. Cada uno tenía su lengua, su religión y su cultura.

Intercambiaban sus productos por mar y por tierra. A pesar de las inoportunas guerras que sufrieron, con la llegada del Rey sabio parece que llegó la paz.

Solo desde el respeto por la diferencia, amaremos al mundo con toda su diversidad y podremos disfrutar unidos.

PRIMERA ESCENA

(Una sala con apariencia de campo. Un niño de color recostado a un árbol)

JESÉ: Mirando a su alrededor – Qué haces aquí? Quién eres? Cómo te llamas?
KIMUNGUIÑE: Soy Kimunguiñe. He llegado a Urusalim con mi jefe de los camelleros y me he escapado. Me trataban mal y decidí escaparme.
JESÉ: Y dónde quieres ir?
KIMUNGUIÑE: No se. Estoy perdido.
JESÉ: Vamos, te llevaré a mi casa. Mi padre y mi madre te darán de comer y te cuidarán. (Se van)
 




SEGUNDA ESCENA

NARRADORA: Jesé se llevó a Kimunguiñe a casa y su padre, más bien convencido por su esposa, decidió acoger al chico en la casa. Enseguida se adaptó a la familia y comenzó a colaborar  en las labores del campo.

(Sobre una mesa sentados, el padre Jetró, la madre Tabita y Jesé)

JETRÓ: Que tal Jesé, como se os ha dado el día?

JESÉ: Muy bien padre. Kimunguiñe nos ayuda como puede, es un buen chico pero tiene  miedo. Piensa que le encontraran algún día.

(Entra Kimunguiñe todo nervioso)

KIMUNGUIÑE: Señor Jetró! Acabo de echar de los campos a una muchacha que estaba robando grano.

JETRÓ: Quéee!! Robando!

KIMUNGUIÑE: Sí, estaba cogiendo semillas, la tiré una piedra y salió corriendo!

JETRÓ: Pero que has hecho chico! Sabes dónde está? Vete a buscarla!

(Al momento entran la chica con una venda en la cabeza y Kimunguiñe)

JETRÓ: Perdona muchacha. Kimunguiñe es nuevo y no sabe que rebuscar grano después de la cosecha no es delito. Dónde vives?

TANIT: Vivimos mi madre y yo en la parte vieja de la ciudad.

JETRÓ: Pues vete tranquila. Os Pedimos disculpas y dile a tu madre que aquí tenéis vuestra casa.

TANIT: Muchas gracias señor.



TERCERA ESCENA

NARRADORA: Con el tiempo, Kimunguiñe el chico de color, Jesé el hijo de Jetró y Tabita y Tanit, la muchacha apedreada, se hicieron muy amigos y siempre iban juntos.

(En la mesa, Jetró, Tabita, Kimunguiñe ,Jesé y Tanit)

JESÉ: Cuéntanos cosas de tu tribu Kimunguiñe.

KIMUNGUIÑE: En mi país hay muchas tribus: los masáis o mariposas blancas y los il-oikop o los guerreros feroces son los más conocidos. Nosotros alabamos a nuestro Dios Dengdit. Castiga a los malos con la sequía y premia a los buenos con hijos y con la lluvia. Cuando se enfada, manda rayos y truenos. Cuando se calma, hace las paces formando un arco de colores en el cielo.

JESÉ: En nuestro pueblo Yahvé también premia a los justos y los bendice con hijos. El creador de todo es Yahvé, nuestro dios. Creó al Sol, la luna y las estrellas. Y a cada uno le dio su lugar en el Universo.

TANIT: No empecemos con los Dioses! No os dais cuenta que final son el mismo? Pero que en cada país se le llama de una manera diferente?

TABITA: Lleva toda la razón Tanit. Respetemos a cada cual con su dios y sus creencias.


CUARTA ESCENA

(Una sala con dos sillones donde aparecen sentados el Rey y la Reina. A su lado dos soldados de la corte y el escriba)

NARRADORA: Todo seguía tranquilo hasta que un día llegan unos soldados para llevarse a  Jetró (el padre) por tener retenido a un esclavo que no le pertenecía y a Kimunguiñe por haberse escapado sin el permiso del jefe de los camelleros que fue quien le compró.
Toda la familia se quedó desolada por el acontecimiento, y Tabita la mujer de Jetró , Jesé su hijo y Tanit la amiga de Jesé y Kimunguiñe, decidieron presentarse en la corte del Rey para pedir la libertad de los dos. Veían injusto tener retenidas a estas dos personas que no habían hecho ningún mal a nadie.
(Entran a escena Tabita, Jesé y Tanit)
TABITA: Buenas tardes señor (inclinándose de rodillas ante el Rey)
REY: Qué motivos le traen a mi corte?
TABITA: Mire señor, quiero que liberen a mi marido y a Kimunguiñe, ellos no han hecho nada, se lo suplico, tenga piedad.
JESÉ: Mire señor, mi padre recogió al chico porque le  encontramos solo y desprotegido. Salió de su país en busca de mejor vida y solo le daban palos y castigos hasta que pudo escapar y tener la suerte de encontrar a mi familia. Eso no creo que sea nada malo.
REINA: Y quién fue su jefe antes de encontrarse con vosotros?
JESÉ: El jefe de los camelleros,
 que tengo entendido trabaja para usted.
REY: (Con voz de mando) Decidle que venga!!
(Entra el jefe de los camelleros)
SOLDADO: Aquí le tiene señor!
REY: Traed a los reclusos!!
SOLDADO: Aquí los tiene señor!!
(Encogidos y acobardados, Jetró y Kimunguiñe entran en la sala)
REY: (Dirigiéndose al jefe de los camelleros). Conoce a este chico?
JEFE: Si señor, Yo le compré y trabajaba de esclavo conmigo cuando llegamos a Urusalim. Se escapó cuando nos dejó malherida una camella.
REY: Le quieres a cambio de lo que te costó?
JETRÓ: Nosotros no tenemos dinero, solo las tierras que son las que nos dan de comer.
(Inmediatamente Tanit, se adelanta delante del Rey y sacando un amuleto de entre sus ropas se lo presenta al Rey)
TANIT:  Tengo esto señor, me lo regaló mi padre. Si le sirve podemos hacer trato.
(El Rey lo miró, se lo enseñó a su esposa, luego al soldado y después al escriba)
ESCRIBA: Es de oro señor, y la piedra es una esmeralda.
REY: Chica, con esta joya ni tu ni tu familia volveríais a pasar hambre.
TANIT: No importa señor. Le sirve? Es suficiente para dejar en libertad a Kimunguiñe y el señor Jetró?
REY: (Dirigiéndose al jefe de los camelleros) Que le parece? Está de acuerdo?
JEFE: por mí si señor!
REY: Pues caso cerrado. Quedan en libertad Jetró y Kimunguiñe. Podéis Marcharos. Mucha suerte!!
(Todos se abrazan emocionados y se cierra el telón)

FIN
 

 Cortito pero muy representativo, nos dispusimos llevarlo a cabo.




Última lectura de Cruce de Mundos

Terminamos el libro "Cruce de mundos" con la lectura de los nueve últimos capítulos. Esta sesión se realizó en casa pues ya se había cumplido y prorrogado el plazo de préstamo del lote de libros.
18. LOS SOLDADOS SE LLEVAN A JETRÓ.
Los soldados se llevaron a Jetró acusado de poseer un esclavo. Todos se quedaron desolados pensando la manera de salvar a Jetró.
A la mañana siguiente a su partida, les despertaron unos gritos que salían de la boca del hermano de Jetró. LLeno de impotencia acertó a decir que fue su esposa la que les había traicionado, pues ella se encargó de avisar a la guardia para que se llevasen a Kimunguiñe.
Tabita solo quería que Jesé y Kimunguiñe estuvieran a salvo y que el hermano de Jetró le acompañaran a Urusalim para pedir justicia para su hermano y para ella confiando en que Yahvé les protegiera.

19.KIMUNGUIÑE Y JESÉ LLEGAN AL LAGO DE GENESARET
Tras pasar la noche en el lago de Genesaret siguieron caminando y caminando absortos en la conversación que Kimunguiñe no dejaba en ningún momento. Tan relajados estaban que, no se percataron del galopar de unos caballos hasta no tenerlos encima. Eran los soldados que cogiéndolos a la fuerza, ataron a Kimunguiñe llevándoselo arrastrado y a Jesé lo tiraron al lago.

20.SE TOMAN MUCHAS DECISIONES
Al salir un día de casa decidida a ir a Urusalim, vio llegar a su hijo Jesé. Con gran emoción le preguntó por Kimunguiñe y les contó lo que había pasado. Le contó que él estaba allí con la ayuda de unos pescadores.
Al día siguiente Tabita, Jesé y Tanit decidieron ir a Urusalim y hablar con el Rey. Una vez allí tardaron tres días en llegar ante el trono del Rey Shelomo. 
Jesé arrodillado y en compañía de Tabita y Tanit y le explicó con todo lujo de detalles como llegó Kimunguiñe a su casa y los lazos de unión que mantenían.
El Rey mandó llamar a Jetró y Kimunguiñe que estaban en el calabozo, muy desmejorados pero vivos. El Rey le concedió el perdón pero a Kimunguiñe por no ser israelita, no.
Jetró le agradeció el gesto de libertad pero decidió acompañar a Kimunguiñe hasta que él pudiera también salir en libertad. El Rey decidió estudiar de nuevo el caso y los citó al día siguiente.

21.TANIT ENCUENTRA UNA SOLUCIÓN
Cuando Tabita y Tanit llegaron a palacio ya estaban en la sala del trono Jetró y Kimunguiñe y en un rincón estaba el jefe de los camelleros. El Rey preguntó al jefe de los camelleros que sólo él podía conceder la libertad a Kimunguiñe, pues él compró al esclavo y se escapó. Le propuso recuperar lo invertido a cambio de entregar a Kimunguiñe pero Jetró contestó que él no tenía dinero, solo las tierras que cultivaba para el sustento. Acto seguido, Tanit se arrodilló delante del Rey y Jesé la siguió muy asustado. La Reina la invitó a hablar. Suplicante le dijo que era verdad que Jetró no tenía nada porque era un hombre bueno que todo lo compartía ;ella y asu madre también las había acogido en su casa. 
Después se sacó un amuleto de entre sus ropas para ofrecerle de intercambio ; era un regalo de su padre. El Rey o mandó al escriba examinar el amuleto que resultó ser una joya de oro con una piedra esmeralda. Según dijeron podría solucionarles la vida a Tanit y a su madre. No le importó, lo único que quería era la libertad de Kimunguiñe.
El jefe de los camelleros aceptó el intercambio y el Rey ordenó la libertad de Jetró y Kimunguiñe.
Tabita propuso que el acta quedara por escrito y el Rey mandó escribirlo en un pergamino para que nadie confundiera a Kimunguiñe como un esclavo. Así lo hicieron, sellada y firmada por el Rey y la Reina y el juicio se dio por terminado.

22.JESÉ CUENTA UN SECRETO A KIMUNGUIÑE
Todos volvieron al hogar y celebraron la gran fiesta de las tiendas. Dejaban sus casas y durante una semana acampaban con los parientes y amigos. Por la noche encendían hogueras y se ponían a bailar danzas.
Jesé estaba preocupado porque no entendía lo que le pasaba cuando veía a Tanit. Le gustaba mucho y no sabía como tratarla. Pidió consejo a Kimunguiñe y este le dijo que hablara con ella.

23.LA VIDA DE LOS CHICOS CAMBIA
Nuevamente llegaron la guardia del Rey Shelomo a a casa de Jetró. Esta vez para reclutar a Jesé  como trabajador para el templo de Shelomo. Jesé ya era mayor para decidir y su padre le dio la oportunidad de elegir. Él dijo que iría como buen israelita.
Al oirlo Kimunguiñe decidió acompañarle y no dejarle solo. Al enterarse Tanit decidió también irse con ellos pero Jetró no pudo permitirlo pues las mujeres no se admitían en esos trabajos y menos solteras. Al decir soltera, les propuso casarse con Jesé y así podría acompañarles. Jetró con todo el cariño le aconsejó tener paciencia y si cuando volvieran estaba todavía decidida podría casarse sin ningún problema. Así se quedó y al menos la dejaron despedirse de ellos hasta el límite de los campos. Al llegar, se despidió primero de Kimunguiñe con un abrazo y éste los dejó solos.
Tal era la admiración que uno sentía por el otro que no se atrevían decírselo a la cara. Al final lo hicieron y Jesé le pidió que le esperara. Dándose un pequeño beso en los labios se despidieron con la tristeza por un lado y la esperanza de volver a verse, por otra.

24.UN TRABAJO SORPRESA PARA KIMUNGUIÑE Y JESÉ
En Urusalím, un escriba iba nombrando a las personas allí convocadas. Dijo el nombre de Jesé y éste se acercó a recoger su tablilla. Les iban informando el lugar de trabajo y sorprendentemente les había tocado al puerto de Essión-Grueber pues creían que les llevaban  al templo de Shelomo. También le dijo que podían llevarse a su esclavo. A Jesé no le gustó que le dijera que era su esclavo y le contestó diciendo que no era su esclavo sino su hermano.
Los dos marcharon por el desierto bajo el mandato de Bod-Esmun. El Rey de Israel y el de Sôr colaboraban para establecer una ruta marítima e intercambiar sus negocios. Jesé subió a la barca por primera vez y no le gustó nada.

25. JESÉ TOMA UNA DECISIÓN IMPORTANTE
A Jesé le costaba viajar en la barca, casi siempre estaba mareado. A Kimunguiñe no le costó ningún esfuerzo, es más, le gustaba. Un día pensando que Bod-Esmun hacía la ruta de Urusalim a Sôr, le pidió que mediara para que su chica Tanit, volviera a su pueblo. Le dijo que por su parte no habría niungún problema, pero que si tanto la quería, igual la perdería. Pero a él solo le importaba su felicidad, dijo.
Quedaron de acuerdo para cuando viajaran, él pudiera despedirse de Tanit.

26. LA HISTORIA TIENE UN FINAL FELIZ Y TRISTE
Habían recorrido las costas de la Península del Sinaí. Paraban en los puertos para recoger y soltar mercancías y seguína la ruta.
Cuando divisaron las costas de Saba, Kimunguiñe se alegró y dijo a Bod-Esmun que ese era su país. Desde entonces Kimunguiñe no podía dormir. Al día siguiente le comentó a Jesé la intención de volver a su tierra. Estaba dudoso porque llevaba mucho tiempo fuera y no sabía se se adaptaría. Jesé le dijo que la decisión era suya y como tal no podía intervenir, pero que tenía que hablar con Bob-Esmun.
El jefe estuvo de acuerdo y le ayudaría a patir hacia su país.
Los dos amigos se quedaron solos y se propusieron hablar cada uno de todo lo bueno que habían aprendido el uno del otro cuando estuvieran lejos.
Se abrazaron y se desearon mucha suerte.

Hasta aquí con la historia de Jesé, Kimunguiñe y Tanit. Una bonita historia marcada por la diferencia de culturas, de religión y de costumbres pero que supieron comprender y respetar más allá de los lazos familiares.

domingo, 3 de marzo de 2019

Retomando la lectura de Cruce de mundos con el primer grupo de lectura

Nos reunimos con el primer grupo de lectura para seguir con el libro "Cruce de Mundos" a partir del capítulo diez.
Once lectoras nos animamos para seguir con la tierna historia de Kimunguiñe, Jesé y Tanit.
Con muchas ganas y animadas por la historia narrada, fuimos desgranando los capítulos, concretamente hasta el diecisiete.




Una vez terminamos, repartimos el libro para cada una terminase el libro en la intimidad de nuestra casa. Así nos despedimos hasta la realización de la actividad aún sin determinar.

sábado, 16 de febrero de 2019

"Cruce de Mundos" con el segundo grupo de L.F.

El pasado día quince, celebramos nueva sesión de fácil lectura con el segundo grupo del club. Ocho lectoras acudimos y retomamos la historia en capítulo diez.
10.KIMUNGUIÑE COMETE UN ERROR
Kimunguiñe vio en los campos de Jetró a una chica que pensaba estaría robando. Enseguida la echó a pedradas. Al enterarse Jetrò, se enfadó porque sabía que no sería una ladrona, si no una pobre chica que iba a rebuscar algo de comida para poder comer.
Kimunguiñe le confesó que una de las piedras que le había tirado, le había hecho una brecha en la cabeza. Jetró preparó comida y en compañía de Kimunguiñe fueron a buscar a la chica. La encontraron y se disculparon ofreciéndoles la comida que preparaban para ellas. Además les propuso que mientras estuvieran por allí Tanit(que era como se llamaba la chica) se acercaran todas las tardes a casa y compartieran la comida.
11.LOS TRES SE HACEN AMIGOS
Tanit volvió a los campos de Jetró a espigar sin nungún problema. Una mediodía, se acercaron Kimunguiñe y Jesé a la chica para ofrecerles su pan. La chica preguntó porqué los hermanos no se parecían. Kimunguiñe le  contestó que Jetró era su segundo padre, que Jesé no era su hermano de sangre. 
Los tres se hicieron amigos y quedaban en verse cada día. Kimunguiñe les explicó que según los sabeos, cuando alguien comparte sangre o alimentos, ya pertenecen a una misma familia. Entonces 
Tanit pensó que ya eran los tres una familia porque habían compartido los alimentos. En realidad se habían hecho muy buenos amigos y sellaron un pacto, se pincharon con un cactus y chuparon la sangre para que su unión fuera más fuerte.

Una noche tumbados y mirando las estrellas, Kimunguiñe les contó que echaba de menos su país, los antílopes, las gacelas, el avestruz, el mono......les contó como eran las casas y les habló del rey de su tribu. Cada uno habló de sus países. Jesé contó que en Israel había también diferentes tribus: labradores, pastores...., todos hacermos un poco de todo, dijo. Tanit expuso que en su país solo había comerciantes y artesanos y que tenían que comprar el trigo y el aceite.
Sor era una isla y por eso su pueblo era de navegantes. Al cabo de un rato les rindió el cansancio y se durmieron después de una jornada de trabajo.
12.QUÉ MÁS DA EL NOMBRE DE LOS DIOSES
Hacía calor. Los tres amigos se habían subido a una higuera y le pidieron a Kimunguiñe que les contara cosas de su tribu. Ya sabían que  Dengdit era su dios. Al momento Jesé continuó diciendo que el dios se llamaba Yahvé. Y Tanit les cortó diciendo que Dengdit, Baal y Yahvé eran los mismos, solo que en cada país se llamaban de una manera.
A los chicos les encantaba que Kimunguiñe les hablara de las tribus de su país. Les habló de los il-oikop, pastores guerreros que algunas tribus les llamaban "Mariposas blancas", llevaban bastón y lanzas ; los chicos iban con pendientes de moluscos de ríos y las chicas pintadas de rojo. Les dijo también que conoció a otra tribu los masáis. Tanit, se reía pues no sabía que existieran aquellas tribus.
Lo que si se dieron cuenta era que, su amigo Kimunguiñe echaba mucho de menos su país.

13.LA FIESTA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LA COSECHA
Era época de cosecha y tocaba transportar las gavillas de trigo, pisotear las espigas y separar el grano de la paja ; todo ello con la ayuda de los asnos, el trillo y el viento.
Tabita y la madre de Tanit se habían hecho muy buenas amigas. Una tarde las mujeres agitaban con fuerza un palo y a Kimunguiñe se le vino a la memoria una historia: " Al principio de los tiempos, el cielo y la tierra estaban muy cerca, y el primer hombre y la primera mujer eran muy felices. Dengdit daba cada día un grano de mijo. Pero en una ocasión la mujer cogió màs grano del que le correspondía y para ello necesitaba una piedra más grande y larga para molerlo. La subía alto y la dejaba caer de golpe para moler mejor el mijo. Un día la subió tan alto que golpeó el cielo. Desde entonces Dengdit y el cielo se alejaron y los hombres tuvieron que trabajar y soportar el dolor y la muerte.
Jesé enfadado maldijo a la mujer por tan estúpida hazaña, pero Tanit no comprendía porqué los israelitas tenían tanta manía a las mujeres y comparó la leyenda de Kimunguiñe con la de Yahvé, donde la mujer comió del fruto prohibido e invitó al hombre a hacerlo también. A partir de entonces los hombres y las mujeres tuvieron que trabajar y sufrir enfermedades apareciendo la muerte sobre la tierra.
Jesé quedó maravillado por la coincidencia. Pocos días después llegó la fiesta del Shavuot, la fiesta de después de la siega. Jetró daba las gracias a Jahvé por ofrecerles un país tan fértil y en paz. Tanit y su madre (pensaban ellos) que también oraban a sus dioses pues el algunos momentos se alejaban del grupo. La cuñada de Jetró no estaba muy de acuerdo con la confianza dada a Tanit ,a su madre y a Kimunguiñe, tenía miedo, un miedo sin explicación.

14. LA LUNA ES IMPORTANTE
Los chicos comenzaron a discutir el día de la fiesta del Rosh Hashaná, fiesta del Nuevo Año Israelita. A unos les gustaba la luna, a otro el Sol y a Kimunguiñe se le ocurrió una canción que conocía y que hablaba del Sol y la Luna:
"Cuando Dengdit creó todas las cosas, creó el Sol.
Y el sol  muere y nace y vuelve a nacer.
Dengdit creó la luna.
Y la luna nace y muere y vuelve a nacer.
Y creó las estrellas........."
Después Jesé dijo que sabía una historia que hablaba de la luna:
"Como la luna quería vencer al sol-continuó Jesé-,
Dios la condenó.
Yahvé creó el Mundo. Estaba vacío. La Tierra era negra y no daba frutos.
La Tierra se quejó y Dios la llenó de criaturas vivientes. Creó el sol y la luna.
Al principio tenían el mismo tamaño y poder.
Eso no gustó a la luna y pidió a dios que el sol fuera más débil.
Ante tanta ambición, dios  condenó a ser la sombra del sol.
Tendría  menos luz y así nadie les confundiría. Ella compartiría la luz con las estrellas.
Después la luna fue disminuyendo y perdió luz".
Al final Tanit se entristeció por la pobre luna aunque los otros la convencieron diciendo que todo era un cuento.

15.LA VIDA CONTINUA Y PASAN ALGUNAS COSAS
LLegó la vendimia y Jetró contrató gente para hacerlo. Jesé comentó lo rara que veía a Tanit pero Kimunguiñe comprobó que era mútuo. Se alegraron al comprobar los primeros zumos que salían de la uva y comentaron el proceso hasta convertirse en vino.
Kimunguiñe trataba de consolar a Tabit que ultimamente le pasaban cosas extrañas.
Jesé y Tanit intentaban hacer la paces. Mientras tanto recogían las aceitunas de los olivos de Jetró para el aceite. Aprovechaban el aceite refinado para llenar las lámparas que les daba luz. El más refinado para cocinar. Las mujeres hacían unos ungüentos para curar las heridas con él.
Durante la fiesta del perdón, el Yom 
Kipur, Jesé y Tanit consiguieron hacer las paces.
16. KIMUNGUIÑE HABLA DE LOS LUGARES POR DONDE PASÓ ANTES DE SER ESCLAVO.
A los tres amigos les gustaba contar historias. Las que más les gustaban eran las que Kimunguiñe les contaba sobre su peregrinaje que le llevó a ser un esclavo. Entre todas las historias que contó, hubo una -dijo- que le gustaría mucho a Tanit.
Las mujeres de un bando, algunas veces amamantaban a los bebès de otro bando. Eso significaba la paz, pues cuando los niños compartían la leche era motivo de muy buena convivencia.
Echaba de menos su ciudad de Sor. Dijo que los caravaneros no le dejaron volver a casa, que le ataron y que estuvo muchos días retenido junto a ellos en la caravana. Al cabo de un tiempo llegaron a puerto y allí le vendieron a los sabeos.
17. LA GUARDIA DEL REY PROVOCA UN GRAN REVUELO
Cada miembro de la familia tenía y se dedicaba a una tarea.
Unos soldados llegaron en busca de Jetró, pero Tabita se extrañó y les dijo que no se encontraba en la casa en ese momento. Ella en lo primero que pensó era que igual los soldados querían llevarse a los hijos al templo de Shelomo.
Tabita tenía que avisar a Jetró antes que los soldados le encontraran. Avisó a Tanit para que fuera a avisarle sin que nadie supiera de tal acción. Cuando Jetró vio llegar a Tanit se asustó e inmediatamente se puso manos a la obra. Aconsejó a su hijo y a Kimunguiñe a que se dirigieran a Damasco para evitar que les obligaran a trabajar como esclavos.
Obedecieron a Jetró y esperaron al anochecer para escapar con más seguridad siempre atento a las instrucciones de Jetró.
Hasta este capítulo llegamos con la lectura. Comentamos y decidimos llevarnos el libro para terminar la lectura en casa.


sábado, 2 de febrero de 2019

Sesión de lectura con el primer grupo de lectura con "Cruce de Mundos"

Como es habitual y como todos los días uno de cada mes, celebramos una sesión de lectura con el primer grupo del club.
Debido al mal tiempo, solo acudimos siete lectoras.

 Aún así leimos  los nueve primeros capitulos del libro. En el post anterior expusimos brevemente el resumen de la lectura que naturalmente no vamos a repetir. Solo dejamos un pequeño resumen de la sesión.


martes, 15 de enero de 2019

Sesión de lectura con el libro "Cruce de mundos".

Reconducimos las sesiones de lectura con el primer grupo y el libro "Cruce de mundos" de Anna Tortajada versionado por Núria Martí Constans.
Sorprendentemente acudieron tres lectoras nuevas al grupo. Catorce  lectoras acudimos a la convocatoria y compartimos los nueve primeros capítulos.
 EL VERANO:
"En las tierras de Israel el verano era tiempo de calor y sequía. Por las noches refrescaba en todas partes menos en el valle del río Jordán.
Cuando soplaba el sarah desde las tierras de Arabia, traía mucho polvo y arena fina que se metían entre los dientes y escocían los ojos".
EL ESCLAVO Y EL JOVEN ISRAELITA:
El jefe de los camelleros y el joven esclavo negro llegaron a su destino: Urusalim. Acompañaron a la Reina de Saba a visitar al rey de Israel porque decían que era el rey más sabio del mundo y ella misma quería comprobarlo.
Mientras, en la ciudad un joven israelita se paseaba mirándolo todo con gran curiosidad. Había llegado a Urusalim con su familia desde las tierras de Efraín. Cada año celebraban que Yahvé, su Dios, les liberó de ser esclavos en Egipto, hacía 500 años. Para ello mataban un cordero para festejarlo.
TANIT Y SU FAMILIA:
A Tanit y a su familia le echaron de la casa que estaba situada en la parte vieja de la ciudad por falta de pago en el alquiler. Su padre murió durante la construcción del templo de Shelomo y su madre se lamentaba por haber tenido que salir de su ciudad de Sôr. Antes de marcharse, Tanit cogió el amuleto que le dió su padre antes de morir cuando tenían dinero. Un escarabajo verde que se colgó del cuello.
Todo los vecinos corrieron a ver el espectáculo pues ese día entraba la Reina de Saba por la puerta de los Hijos del Pueblo. Tanit se distraía escuchando a los cuentacuentos que circulaban por muchos rincones del reino contando historias. Entre algunos de sus sueños, estaba conseguir volver a Sôr.
EL ESCLAVO ENTRA EN URUSALIM
El esclavo  se animó al ver la alegría con la que los israelitas recibían  a la Reina. El jefe de los camelleros y el esclavo mantenían una relación como el perro y el gato y particularmente el esclavo era tratado con gran vejación.
Todas las caravanas que cruzaban el desierto en sus rutas comerciales llevaban soldados para protegerse de las tribus del desierto.

EL JOVEN ISRAELITA HABLA DE LAS MARAVILLAS QUE HA VISTO
Después de la tardanza del joven israelita, éste le explicó a la madre que habia visto llegar a la Reina de Saba. A Jetró, el padre de Jesé, le extrañó que una mujer fuera Reina y que viajara sola. Jesé le dijo que su país era rico y que venía acompañada de mucha gente y con muchos camellos cargados de paquetes. No comprendían porqué había venido una mujer sola a la corte, pues Jetró no aceptaba que un hombre se pusiese a las órdenes de una mujer. A Tabita su mujer, le daba una poca de envidia de aquellas mujeres que podían mandar.
Jesé visitó el templo de Shelomo y se sorprendió al verle tan grande. Estaba sobre una plataforma elevada del suelo, se accedía por una escalinata , peldaños anchos y en la puerta dos mágníficas columnas de bronce. Por otras escaleras se llegan al recinto sagrado. Allí se pondrían las tablas que Yahvé entregó a Moisés con los diez mandamientos grabados. Muchos expertos y obreros se habían instalado en Urusalim llegados desde Sôr porque el Rey de Israel hacía muchos negocios con el de Sôr.
UNA CAMELLA BLANCA CAMBIA LA VIDA DEL ESCLAVO
El esclavo se había adaptado muy bien a la vida en Urusalim. Su trabajo era cuidar de los camellos. El templo de Shelomo no le había impresionado mucho, le gustaba el de la Reina de Saba con esa fachada de mármol de colores. 
Su amo, después de alguna que otra regañina, le mandó sacar a pasear a una camella blanca. Tras un pequeño descuido la camella cayó por un barranco y se asustó. Vió que tenía una pata rota y al llegar su amo se puso a darle gritos y escapó a toda prisa.

EL ESCLAVO Y EL JOVEN ISRAELITA SE CONOCEN
Era día de mercado y Jesé estaba en la puerta de los quesos. En un rincón, un hombre contaba historias y hablaba del Rey Shelomo y la Reina Balquis. La Reina proponía un enigma al Rey. Ese día había llenado el palacio de flores. Los criados habían elaborado centenares de flores de tela perfumadas de todas las especies.
Entre todas las flores, la Reina había colocado un ramo de flores frescas y el Rey debía encontrarlas sin tocarlas, solo con olerlas. Hechó mano de una abeja para encontrar el ramo. La gente aplaudió y se fue contenta. 
El esclavo y Jesé se toparon al llegar corriendo en una esquina. Se presentaron y el esclavo Kimunguiñe le contó que había huido y tenía miedo. Jesé le contó que sus antepasados huyeron de Egipto donde eran esclavos. ; Yhavé hizo que se ahogaran en el mar Rojo. Jesé  invitó a Kimunguiñe a irse con él a su casa.

  TABITA TOMA UNA DECISIÓN
A pesar de la negativa de Jetró, Kimunguiñe por petición de Jesé y Tabita, se quedó en casa.  El esclavo les contó la aventura por la que no estaba con su familia. Un día se perdió y unos hombres le llevaron a su poblado. Después su padre les acompañó hasta la costay  a él le obligaron a ir con ellos. Allí cargaban oro, cuernos de rinoceronte.....y cruzando un mar estrecho y largo en barco se lo vendían a los mercaderes de la Arabia Feliz.
En uno de los viajes le vendieron a otra caravana y acabó como esclavo en el palacio de la Reina de Balquis, cuidando de los camellos. 

El jefe de los camellos le ofreció ver mundo y así llegó hasta allí. Les contó también que su jefe no le trataba muy bien, por lo que Tabita se apenó.
La decisión estaba tomada, se quedaría con ellos y su Dios Yahvé les ayudaría, dijo Tabita.
Se irían de  Urusalim, quedarse allí sería peligroso para Kimunguiñe ; recogieron todas sus cosas y se marcharon. Era de justicia el atrevimiento y aferrándose a Yahvé, todo les sería más fácil.

LA FAMILIA LLEGA A CASA CON UN MIEMBRO MÁS
Se encaminaron hasta las tierras de Efraín. Jesé y Kimunguiñe se hicieron amigos y durante el camino se pusieron a hablar de sus cosas: los sabeos dicen que Urusalim es la ciudad de Salem, la diosa del atardecer, y Sahar es la diosa del Alba, decía Kimunguiñe. Los israelitas no creemos en esas cosas!, decía Jesé, creemos en un solo dios, Yahvé.
Al caer el sol, Kimunguiñe se arrodilló y dio las gracias a Dengdit, su dios, por haber encontrado a esa familia.
Después de dos días. llegaron a su poblado y allí les esperaba toda la familia. La piel de Kimunguiñe les sorprendió a todos, y se acercaban a él para tocarle.
JETRÓ CELEBRA LA LLEGADA DE KIMUNGUIÑE
Tabita habló con su marido para proponerle celebrar la llegada de Kemunguiñe y presentarle en sociedad para así evitar,  hablaran más de él.
Para ello mataron un cabrito,cocieron pan, tortas, buñuelos, pastelitos con miel,dátiles y pistachos.
Invitaron a todos los familiares y vecinos y celebraron una gran fiesta tradicional.
Comieron en el suelo como allí se acostumbraba y la tarde pasó entre risas, danzas y juegos. Los jóvenes danzaban, los niños corrían y los adultos contaban anivinanzas. Kimunguiñe durmió contento aquella noche.
La familia y algunos jornaleros colaboraban en las tareas del campo del sol a sol. A Kimunguiñe le venía a la cabeza su poblado dinka y su gente. Era un pueblo ganadero y vivían de la leche, el queso y la sangre del ganado, les dijo. Todos quedaron sorprendidos porque para ellos la sangre de los animales era impura.
Curiosamente, no se comían la carne, de la piel hacían cuero, de los huesos brazaletes y herramientas, de los cuernos cucharas y arpones, de los excrementos remedios, de las cenizas ungüentos y tintes para el pelo; la orina les servía para obtener la mantequilla y los quesos, además de lavarse la cara y las manos.
También comían pescado cuando llevaban a los animales al río.
En ese punto dimos por terminada la sesión de lectura para retomarla el día quince de febrero.