El pasado lunes terminamos la lectura de "La hija del mar" y con él, la trágica historia de Teresa y Esperanza.
Mujeres buenas y con una resiliencia que rozaba hasta lo imposible. Pero llegó el momento que la venganza fue la única salida a una vida insufrible. Aunque intentaron por todos los medios poner distancia, el sufrimiento y la ausencia de su madre, hizo que Esperanza rozara la locura.
Perdió a su amigo Fausto, perdió su arraigo y cuando lo encontró ya era demasiado tarde. A la hija del mar la rescató Teresa en Muxía y el mar se la llevó para siempre.
Nos dejó con el corazón encogido. Un final que no merece ningún ser humano y como tampoco merece ningún ser humano el maltrato psicológico por parte de nadie.




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