sábado, 4 de mayo de 2019

Última sesión de lectura con el Lazarillo de Tormes

El pasado día dos de mayo, celebramos la última sesión de lectura con el Lazarillo de Tormes. Convocamos a los dos grupos para finalizar con el libro pues, debido a nuestra intervención en el Día del Libro habíamos perdido una sesión.
Seguimos con el tratado cuarto.
LÁZARO SIRVE A UN FRAILE
Su cuarto amo fue un fraile, familiar de las vecinas del escudero ; más amigo de visitas que de rezos. Él le regaló sus primeros zapatos.
Tratado 5.
LÁZARO SIRVE A UN BULDERO
Su quinto amo fue un buldero. Era un sinvergüenza y el mayor vendedor de bulas que conoció. Él y el alguacil, fabricaron una estrategia para dar credibilidad a los milagros de la bula. Pero lázaro se percató enseguida del engaño y se marchó de nuevo, pues muy a su pesar seguía pasando calamidades.
Tratado 6
LÁZARO SIRVE A UN CAPELLÁN
Con el capellán sufrió mil males, así lo expresó. Ya era un buen mozo. Un día entro en la Iglesia mayor y capellán le ofreció vender agua por el pueblo. Le dio un asno y cuatro cántaros y recorriendo las calles ofreciendo agua comenzó a juntar algo de dinero. Se compró ropa vieja y una espada de Cuellar. Entonces comprendió que debía encontrar un trabajo mejor.
Tratado 7
LÁZARO SIRVE A UN ALGUACIL
En esta ocasión fue ayudante de un alguacil pero el trabajo fue tan peligroso que una noche les tiraron piedras y les pegaron con unos palos que afortunadamente a él no llegaron alcanzarle.
A través de unos amigos consiguió otro trabajo, el de pregonero. Pregonaba los vinos, objetos perdidos y otras cosas. Un día el señor Arcipreste de San Salvador sabía de qle pregonaba sus vinos y le ofreció casarse con su criada.
Aceptó y nunca se arrepintió. A pesar de que las malas lenguas hablaban mal de su mujer, por el hecho de verla entrar y salir de las casa del Arcipreste. Él ya lo sabía, y también sabía que antes de casarse con él tenía tres hijos, pero nada de eso le importaba. El señor arcipreste le aseguró defender su honra y la de su mujer para calmarle de tantas malas habladurías.
Una vez se habló de aquello y de la confesión profunda ante la hostia consagrada de amar con toda su alma a aquella mujer, porque según dijo- es la mejor mujer que vive en Toledo, y mataré a quien diga lo contrario, fueron sus palabras. Nunca más se habló en aquella casa del pasado ni de nada que pudiera hacer daño a la familia.
Y así, alcanzó la felicidad y la cumbre de toda buena fortuna.
Y así dimos por terminada la lectura del libro y de todo lo que había dado de sí la vida y la fortuna del lazarillo de Tormes.



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